La mujer
Abre y cierra sus pliegues
Como un abanico
Su piel de madera
Llena de savia
Derrama en mis manos
Una húmeda ternura
La mujer
Susurra en el viento
Unas tristes palabras
Y después
Se cierra sobre sí
Y guarda
Su trémulo cuerpo
Hasta que llegue
La próxima mirada.
(para Emilio Petorutti, en el Museo Nacional de Bellas Artes de Neuquén).
1 comentario:
Hola Ruben muy lindo tu poema acabo de encontrar tu blog asi que lo ire viendo al menos una vez al día, mi nombre es Federico Espinosa soy un aprendiz de poeta vivo en Junin de los Andes dejo la dirección de mi blog por si quieres echarle un vistaso http://alasdearena.blogspot.com
Saludos
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