No son tus labios este cielo gris encapotado
ellos tenían el sabor del verano
aún en la ciudad enloquecida
mientras saqueábamos supermercados.
Harina sillitas sillones lechones flores robadas que luego
se secaron y hoy son cenizas del duelo.
Pero no son tus labios este mayo gris este cielo
lo tuyo es la palabra deja vu escrita en rojo
la cima del mundo desde donde miraba mi paz
el reposo del guerrero torre de babel en mí todas las
lenguas en mí todas lenguajes de fuego de agua de
antiquísimas mujeres azules. Kallfumalen.
Sacerdotisa azul y roja pequeña obra acodada en la mesa
de lenga riendo como si nada
cortando en hebras mi corazón
moviendo tus labios en olas que corrían mi piel
y la arrumbaban hasta el fin del hombre.
No son tus labios este cielo gris el espacio donde ahora
me hundo sin protección.
Circo mal hecho ciudad con sed lugar donde bebo a dos
manos con la sed de todos cuenco donde habitan
dragones que hablan un particular fuego criado en el
crimen. Fuego tierno irresistible que quema de a poco
mis ojos rojos de extrañarte mis ojos rojos de magma.
Me perdí en el recuerdo de tus labios viniendo a mí
no como este cielo gris tus labios
mujer azul y roja. VOLVE DEL COLOR QUE
QUIERAS a cambiar este cielo borrá
con tus labios inefables este mayo sacá el rojo de mis
ojos volále la tapa de los sesos a los edificios que nos
separan a las cuatro cuadras miserables que no me dejan
ver ese reposo esa paz multicolor ese mullido lugar
donde descansaba.
De Ojos Rojos. Libros celebrios. Neuquén, 2004.
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